El rayo desestupidizador
¿Qué hace falta para considerar a un hombre inteligente? Parafraseando a Descartes, la inteligencia es el único tesoro que está bien distribuido, todo el mundo cree tener la suficiente. Evidentemente no.
En el ultimo año de la carrera recuerdo que teníamos un profesor que no resaltaba particularmente por su humildad. Desde la primera clase siempre nos dijo que él, uno de los últimos profesores que tendríamos en toda la carrera, sería el que nos enseñaría a estudiar como médicos, porque no lo sabíamos hacer. Luego de algunas clases enseñándonos -y debo admitir que algo de razón tenía-, nos contó cómo en todos sus años como docente de aquella asignatura enseñando a "estudiar como médicos", solo un estudiante fue golpeado, cito textualmente, "por un rayo desestupizador" que le permitió entender y al final de la asignatura se acercó para agradecerle por sus invaluables enseñanzas.
Desde mi siempre suspicaz perspectiva, era evidente lo que nos trataba de ilustrar. Todo aquél que no se acercara contribuir con el monumento a su ego, simplemente era estúpido. Lo sé, no hace falta ser un genio para llegar a esa conclusión, pero lo que parece obvio no siempre lo es tanto. Prosigo.
Al salir de aquella clase siempre iba al comedor con mis compañeros de clase más cercanos. Uno de mis amigos de aquél entonces me pregunta en un lo suficientemente serio si planeo hacer lo que aquél profesor básicamente intentaba sugestionarnos a hacer. Mi respuesta fue más que obvia. Y es que no soy el tipo de persona que necesita que los demás le consideren más o menos estúpido para dormir tranquilo.
Lo que me sigue maravillando cada vez que repaso mentalmente aquél evento es pensar en cómo dos personas tan aparentemente orgullosas de sí mismas como aquél profesor y mi amigo pueden estar tan necesitados de la aprobación ajena como para tratar de sugestionar a todos sus alumnos a que le deifiquen o ser uno de esos alumnos y dejarse seducir por aquella trampa.
El hecho es que definitivamente no hay un modo de medir la inteligencia. Aparentemente las personas se han inventado usar la aprobación de terceros como escala. Pero claro, si la aprobación de terceros sirviera para medir la inteligencia entonces nuestros políticos modernos no serían tan eficientes como han resultado ser. No en esta sociedad en la que la popularidad es más importante que los méritos.
Me divierte pensar en que probablemente muchos de mis compañeros de clase, más hambrientos de la aprobación de aquél genio que nos dio clase y menos doctos a la introspección, fueron como moscas directos a la trampa de luz. Y es que estoy tan seguro de que lejos de ser una única persona, decenas de estudiantes del ultimo año de medicina en mi escuela son golpeados por el rayo desestupidizador, mismo que a mi modo de ver las cosas solo encuentra a aquellos que no tienen muchas luces pero sí mucho deseo de aprobación.

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